Mantenimiento del hardware del punto de venta: calendario para cabezal, lector, balanza y cajón
Un calendario simple para mantener sano el hardware del mostrador: cabezal de la impresora, lector de código de barras, balanza y cajón de dinero, con lo que vimos fallar en instalaciones reales.

El hardware de un mostrador no avisa que se está por romper: da señales chicas que se notan si alguien las busca a propósito, con una rutina fija. El cabezal de la impresora pierde nitidez de a poco, la balanza puede quedarse con un precio viejo sin que nadie lo note hasta el reclamo de un cliente, y el cajón de dinero no tiene forma de avisar si el mecanismo empezó a fallar. Un calendario simple de revisión evita que esos problemas chicos se conviertan en un mostrador parado un sábado a la tarde.
Por qué conviene un calendario y no esperar a que falle
La mayoría de las fallas de hardware en un punto de venta no aparecen de un día para el otro: son procesos graduales (polvillo de papel que se acumula, un cable que se afloja de tanto uso, un puerto que cambia de número al desconectar un equipo) que se notan antes si alguien los revisa con cierta frecuencia, en vez de descubrirlos justo cuando el mostrador está lleno de gente. No hace falta un técnico ni herramientas especiales: la mayor parte de esta rutina la puede hacer cualquier persona del comercio en pocos minutos por semana.
Cabezal térmico de la impresora: limpieza y por qué importa el ancho real
El cabezal de una impresora térmica no usa tinta: calienta puntos del papel químico para formar la letra, y con el uso se le pega polvillo del propio papel, lo que hace que la impresión salga cada vez más clara o con rayas sin marcar. Pasar un paño suave (levemente húmedo en alcohol isopropílico si hace falta, nunca con elementos abrasivos ni objetos filosos) sobre esa franja suele devolverle la nitidez. La frecuencia depende del volumen: un kiosco de alto tráfico junta polvillo mucho más rápido que una ferretería que imprime pocos tickets por día.
Un dato que se suele pasar por alto: el cabezal no imprime el ancho completo del rollo. Un rollo de 80 milímetros tiene en la práctica una zona útil de 72 milímetros, y uno de 58 milímetros imprime 48 milímetros reales — ese número lo dice la propia impresora en su hoja de autotest. Diseñar el ticket contra el ancho del rollo en vez de contra esa zona real deja letra más chica de lo necesario o desperdicia espacio. Otros dos límites físicos conviene tenerlos presentes: el avance de papel antes del corte no debería bajar de 10 milímetros (el cuchillo del cortador queda unos milímetros por encima del cabezal y "muerde" la última línea si el avance es menor), y el código QR del comprobante no debería imprimirse por debajo de unos 32 milímetros, porque a la resolución habitual de estas impresoras eso deja muy pocos puntos por cada módulo del QR y se vuelve ilegible para el lector del celular.
Balanza: qué revisar más allá del peso
Con una balanza conectada por USB-serie, lo primero es el cable y el adaptador: son la pieza que más falla con el uso diario, y cuando fallan, el síntoma no siempre es obvio (a veces la balanza simplemente deja de responder). Conviene revisar de tanto en tanto, desde el Administrador de dispositivos de Windows, que el puerto COM asignado sea el mismo que tiene cargado el sistema: al desconectar y volver a conectar un adaptador, el sistema operativo puede asignarle otro número sin que nadie lo pida.
Si la balanza tiene impresora de etiquetas y el catálogo de precios se exporta automáticamente, el chequeo más importante no es si el archivo se generó, sino si el precio llegó de verdad a la balanza física. Son dos pasos distintos, y uno puede salir bien mientras el otro falla en silencio.
Lo que vimos en instalaciones
En un comercio real, un export de catálogo salió perfecto —ciento nueve artículos escritos sin errores— y aun así sólo una de tres balanzas terminó con los precios nuevos; las otras dos se quedaron con los precios viejos. El mensaje de registro que decía "equipos sincronizados: 2" en realidad informaba que se había sincronizado el equipo número 2, no que se hubieran sincronizado dos balanzas — una lectura apurada de ese mismo mensaje llevó a creer, durante toda la mañana, que la exportación había sido un éxito total. También vimos que, cuando una balanza está apagada justo en el momento de importar los precios, el software del fabricante puede dar el proceso por exitoso igual y no volver a intentarlo solo, dejando esa balanza puntual con el precio viejo hasta que alguien lo note y fuerce una nueva exportación.
Cómo lo maneja YoFacturo
El agente que corre en la PC del mostrador tiene un diagnóstico interno que resume el estado del equipo con un veredicto general (sano, con avisos, o crítico), calculado a partir de varios chequeos puntuales: la memoria que está usando el proceso, cuántas marcaciones biométricas quedaron sin sincronizar, hace cuánto fue el último envío exitoso del catálogo a la balanza, y si los precios llegaron de verdad al equipo físico y no sólo si se generó el archivo. Ese mismo resumen viaja hacia el sistema en cada latido, así que muchas de estas revisiones se pueden hacer de forma remota. Podés ver cómo se configura el ancho de papel y el resto de la impresión en la documentación de impresión de facturas.
Calendario de mantenimiento sugerido
| Frecuencia | Qué revisar | Cómo |
|---|---|---|
| Diaria | Que no falte papel y que el corte no arranque la última línea | Mirar el ticket de la última venta antes de cerrar |
| Semanal | Cabezal de la impresora y ventana del lector de código de barras | Pasar un paño suave, seco o levemente húmedo en alcohol isopropílico |
| Semanal | Cable y mecanismo del cajón de dinero | Abrirlo de prueba desde el sistema y confirmar que suelta parejo |
| Mensual | Puerto COM de balanzas y lectores conectados por adaptador USB-serie | Confirmar en el Administrador de dispositivos que nadie cambió de número |
| Mensual | Que un precio recién cambiado llegó de verdad a la balanza etiquetadora | Cambiar un precio de prueba y mirar el visor o la etiqueta de esa balanza |
| Trimestral | Estado general de cables y fuentes | Revisar que ninguno esté pisado, doblado en ángulo cerrado o con la funda cortada |
Rutina semanal de mantenimiento, en orden
- Pasale un paño al cabezal de la impresora para sacar el polvillo de papel acumulado.
- Probá el cajón de dinero abriéndolo desde el sistema y fijate que el mecanismo suelte parejo, sin trabarse de un lado.
- Limpiá la ventana del lector de código de barras si notás que empezó a tardar en leer los productos.
- Compará un precio recién modificado en el sistema contra lo que muestra el visor de la balanza o su etiqueta impresa.
- Anotá cualquier cable flojo, puerto que cambió de número o ruido raro, para no perder tiempo la próxima vez que algo falle.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto conviene limpiar el cabezal de la impresora térmica?
No hay un número de días fijo: conviene guiarse por el volumen de tickets y por la calidad de impresión. Si la letra empieza a salir más clara de un lado, si quedan rayas verticales sin tinta, o si pasaron varios miles de tickets desde la última limpieza, es momento de pasar un paño para sacar el polvillo de papel que se acumula sobre los elementos que calientan el papel.
¿Por qué el ticket sale con la última línea cortada?
Porque el cuchillo que corta el papel queda unos milímetros por encima del cabezal, y si el avance de papel antes del corte es demasiado corto, el cuchillo termina mordiendo la última línea de texto. La medida mínima de avance recomendada es de 10 milímetros; con menos que eso, se pierde información justo al final del ticket.
¿Cómo sé si la balanza tiene el precio actualizado de verdad?
El mensaje de que el catálogo se exportó no confirma que la balanza física ya tenga ese precio: el archivo puede haberse generado bien y aun así una balanza en particular haberse quedado con el precio viejo, en especial si estuvo apagada durante la importación. La comprobación real es cambiar un precio, esperar el ciclo de exportación y mirar el visor o la etiqueta de esa balanza puntual.
¿Qué hago si el cajón de dinero no abre parejo?
Revisá primero el cable RJ11 que va hacia la impresora, que suele ser el punto más flojo: un cable mal enchufado o dañado hace que el pulso no llegue completo al mecanismo. La mayoría de los cajones no tiene un sensor que informe si quedó abierto o cerrado, así que conviene confirmar a simple vista después de cada apertura de prueba.
¿Por qué el lector de código de barras tarda cada vez más en leer?
Casi siempre por suciedad acumulada en la ventana del lector (grasa, polvo, restos de etiquetas) que le dificulta captar el contraste del código, en especial en un mostrador de alimentos. Pasar un paño suave y seco por la ventana suele resolverlo; si sigue lento después de eso, conviene revisar el cable USB o probarlo en otro puerto.
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Mirá cómo se hace en YoFacturo

Tutorial oficial del canal de YoFacturo. Guía escrita: Punto de Venta en YoFacturo.










