Gestión de Negocios

ART: qué cubre y por qué es obligatoria para el empleador

La ART (aseguradora de riesgos del trabajo) es el seguro obligatorio que todo empleador con personal en relación de dependencia debe contratar, según la Ley de Riesgos del Trabajo, para cubrir accidentes laborales, in itinere y enfermedades profesionales. Te contamos cómo funciona, qué cubre y cómo se compone el costo.

Empleador y trabajador revisando documentación de cobertura de riesgos del trabajo en una oficina
Empleador y trabajador revisando documentación de cobertura de riesgos del trabajo en una oficina
Carla Franco
Carla FrancoEspecialista en facturación electrónica y monotributoPublicado: 27 de junio de 2026 · 8 min de lectura

La ART (aseguradora de riesgos del trabajo) es el seguro obligatorio que todo empleador con personal en relación de dependencia debe contratar para cubrir los accidentes laborales, los accidentes in itinere (en el trayecto entre el domicilio y el trabajo) y las enfermedades profesionales de sus empleados. No es una opción ni un beneficio adicional: es una obligación legal que nace en el mismo momento en que registrás a un trabajador en blanco, sin importar el rubro de tu negocio ni la cantidad de personas que tengas a cargo.

Si sos monotributista, PyME o comercio y estás por contratar a tu primer empleado —o ya tenés equipo pero nunca terminaste de entender cómo funciona este seguro—, en esta nota repasamos qué es la ART, en qué marco legal se apoya, qué cubre exactamente, cómo se compone su costo y qué pasos seguir para contratarla correctamente.

¿Qué es la ART y para qué sirve?

La ART es una compañía de seguros especializada, habilitada para cubrir los riesgos derivados del trabajo. Cuando un empleador contrata una ART, transfiere a esa aseguradora la responsabilidad de atender —médica y económicamente— cualquier accidente o enfermedad que un empleado sufra a causa o en ocasión de su trabajo. A cambio, el empleador paga una cuota mensual (llamada alícuota) calculada sobre su nómina salarial.

El sistema de riesgos del trabajo funciona, en términos simples, con tres actores: el empleador (que contrata y paga), la ART (que brinda prevención, atención médica y presta económica ante un siniestro) y el trabajador (que recibe la cobertura). El objetivo es doble: por un lado, garantizar que un accidente laboral no deje al trabajador sin atención ni ingresos; por otro, proteger al empleador de asumir en soledad el costo económico de un siniestro grave.

La obligación de asegurar a los trabajadores frente a riesgos laborales está establecida por la Ley de Riesgos del Trabajo (Ley 24.557) y sus normas complementarias. El organismo que controla el cumplimiento del sistema, audita a las aseguradoras y resuelve algunas instancias vinculadas a los siniestros es la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), dependiente del Ministerio de Trabajo de la Nación.

Este marco normativo se reglamenta y actualiza con el tiempo (montos de prestaciones dinerarias, topes, procedimientos), por lo que en esta nota no vamos a citar cifras puntuales como si fueran fijas: cualquier monto, porcentaje o tope que necesites para tu caso concreto conviene chequearlo directamente con tu ART o en las publicaciones oficiales de la SRT, ya que se actualiza periódicamente.

¿Por qué es obligatoria para el empleador?

La obligación de contratar ART surge apenas tenés un trabajador registrado en relación de dependencia, sin importar si es full time, part time, o si se trata de tu primer empleado. No hay un piso mínimo de personal que te exima: un solo empleado en blanco ya te convierte en sujeto obligado a asegurar el riesgo del trabajo.

Esta obligación corre en paralelo a otras cargas del empleador vinculadas a la relación laboral, como los aportes y contribuciones que se liquidan junto con el sueldo. Si todavía no tenés claro cómo impacta esto en el costo real de contratar a alguien, podés simular el neto y las cargas con nuestra calculadora de sueldo neto, que te ayuda a dimensionar cuánto sale realmente un empleado en blanco más allá del sueldo bruto.

No contratar ART, o mantener a un empleado sin cobertura, no te libera de la responsabilidad frente a un accidente: seguís siendo responsable civil y laboralmente, pero sin el respaldo económico ni médico de una aseguradora detrás. Además, la SRT puede aplicar sanciones a los empleadores que no cumplen con la afiliación obligatoria, y un empleado no asegurado puede además reclamar por la vía civil ante la Justicia laboral.

¿Qué cubre exactamente la ART?

La cobertura de la ART alcanza tres grandes situaciones vinculadas al trabajo:

Tipo de coberturaQué incluye
Accidente de trabajoLesión sufrida por el empleado durante y a causa de la ejecución de sus tareas habituales, dentro del establecimiento o en el lugar donde presta servicio.
Accidente in itinereAccidente ocurrido en el trayecto directo entre el domicilio del trabajador y su lugar de trabajo (o viceversa), incluyendo trayectos habituales a un segundo empleo o a estudiar, según lo declarado.
Enfermedad profesionalEnfermedad causada de forma directa por el ambiente o la tarea laboral (por ejemplo, afecciones vinculadas a exposición prolongada a ciertos agentes o esfuerzos repetitivos propios del puesto), siempre que esté incluida en el listado de enfermedades profesionales vigente.
Prestaciones en especieAsistencia médica, farmacéutica, prótesis y rehabilitación necesaria mientras dure la incapacidad, a cargo de la aseguradora.
Prestaciones dinerariasCompensación económica por incapacidad laboral temporaria (ILT) o permanente (ILP), según la gravedad y duración del cuadro, conforme la normativa vigente.

Además de la cobertura ante siniestros, las ART tienen la obligación de brindar servicios de prevención: capacitación, asesoramiento en higiene y seguridad, y visitas periódicas a los establecimientos para identificar riesgos antes de que se materialicen en un accidente. Esta parte suele subestimarse, pero es igual de importante que la cobertura frente a un siniestro ya ocurrido.

¿Qué hacer si ocurre un accidente laboral?

En líneas generales, ante un accidente de trabajo o in itinere el procedimiento habitual incluye:

  • Dar aviso inmediato al empleador, quien a su vez debe informar a la ART siguiendo el canal que la aseguradora tenga habilitado (línea telefónica, app o portal web).
  • Derivar al trabajador a un prestador médico de la ART (o al centro de salud más cercano si la urgencia lo requiere), para que reciba atención y quede registrado el siniestro.
  • Completar la denuncia formal del accidente ante la aseguradora, con los datos del hecho, la fecha y las circunstancias.
  • Conservar la documentación (parte médico, constancias de atención) por si la incapacidad se prolonga o el caso requiere seguimiento.

Los plazos exactos para denunciar un siniestro y las vías habilitadas pueden variar según la aseguradora y la reglamentación vigente, así que ante un accidente real lo más seguro es contactar directamente a tu ART y seguir sus instrucciones, en lugar de guiarte solo por lo que dice cualquier artículo genérico (incluido este).

¿Cómo se compone el costo de la ART?

La cuota que pagás mensualmente a la ART —conocida como alícuota— se compone, de forma general, de dos partes:

  • Una suma fija por trabajador, que cubre costos administrativos y de gestión del contrato.
  • Un porcentaje variable calculado sobre la nómina salarial, que depende del nivel de riesgo de la actividad que desarrolla tu empresa (no es lo mismo un estudio contable que un taller mecánico o una obra en construcción).

A modo de ejemplo ilustrativo —los valores concretos varían según aseguradora, actividad y siniestralidad, y se actualizan con el tiempo, así que verificá siempre la cotización vigente antes de decidir y no tomes estas cifras como definitivas—:

Rubro (ejemplo)Nivel de riesgo aproximadoComposición de la cuota
Oficina / servicios administrativosBajoSuma fija baja + porcentaje reducido sobre nómina
Comercio minoristaMedio-bajoSuma fija + porcentaje moderado sobre nómina
Taller, logística o manipulación de mercaderíaMedio-altoSuma fija + porcentaje más elevado sobre nómina
Construcción o tareas de alto riesgoAltoSuma fija + porcentaje significativamente mayor

Estos porcentajes y sumas los define cada ART dentro del marco regulatorio vigente y pueden actualizarse, por lo que siempre conviene pedir una cotización formal y actualizada antes de contratar, en lugar de guiarse por valores de referencia que circulan de boca en boca o quedaron desactualizados.

¿Cómo se contrata una ART?

El proceso de contratación, en líneas generales, sigue estos pasos:

  1. Definir tu actividad y nivel de riesgo declarado, ya que de eso depende buena parte de la cotización.
  2. Solicitar cotizaciones a distintas aseguradoras habilitadas, comparando no solo el precio sino la calidad de atención, la red de prestadores médicos y los servicios de prevención incluidos.
  3. Firmar el contrato de afiliación, declarando la nómina de trabajadores a cubrir y sus datos.
  4. Mantener actualizada la nómina cada vez que incorporás o desvinculás personal, para que la cobertura y el costo reflejen la realidad de tu plantilla.
  5. Pagar la cuota mensual junto con el resto de las cargas sociales del período, generalmente de forma coordinada con la liquidación de sueldos.

ART, monotributo y titulares del negocio

Un punto que suele generar confusión: la ART, por defecto, cubre a los trabajadores en relación de dependencia registrados en tu nómina, no al titular monotributista ni a los socios que trabajan en su propia empresa. Si vos como dueño querés tener cobertura personal frente a un accidente, en general tenés que contratarla de forma voluntaria o adicional, según lo que ofrezca cada aseguradora; no viene incluida automáticamente por el solo hecho de tener empleados asegurados.

¿Qué pasa si no tenés ART?

Operar sin ART no te exime de responsabilidad: si un empleado sufre un accidente de trabajo o desarrolla una enfermedad profesional, el empleador sigue obligado a responder por las consecuencias, pero ahora sin el respaldo económico y médico de una aseguradora. Esto puede significar afrontar de tu bolsillo tratamientos, indemnizaciones y eventuales reclamos laborales, además de las sanciones que puede aplicar la SRT por incumplir con la afiliación obligatoria.

En síntesis, el costo de no tener ART casi siempre termina siendo mucho más alto que el costo de la cuota mensual, tanto en términos económicos como legales.

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